miércoles, 22 de octubre de 2008

Volcanes en la República Argentina


Los volcanes argentinos son antiguos e inactivos Lo afirma un especialista de la UNPSJB a raíz de la reciente actividad registrada en el volcán Hudson. Sostiene, a su vez, que desde Jujuy hasta Ushuaia no existen volcanes en actividad dentro del territorio argentino.
¿Es posible que los volcanes argentinos entre en actividad? La pregunta no es casual, sino que se trata de la consecuencia lógica provocada por la reciente actividad volcánica registrada en Chile. Concretamente, la intensidad de los movimientos fue estimada en cuatro grados dentro de la escala Mercalli (que mide hasta doce). La posibilidad de una erupción volcánica hizo reaparecer el fantasma del Hudson que en 1991 provocó serios daños en la región austral.
Sin embargo, a pesar de los temores, los habitantes de la Patagonia pueden seguir durmiendo tranquilos. Desde la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), el geólogo Marcelo Márquez, docente de la Cátedra de Mineralogía, sostiene que "en la zona no hay peligro de actividad volcánica, precisamente, porque está alejada del arco volcánico".
El docente universitario aclaró que en la Argentina los volcanes son "viejos e inactivos". Por esta razón, entonces, son pocas las instituciones dedicadas al estudio de la vulcanología. Marquez mencionó tres centros de estudio, uno se encuentra en Mendoza, otro en Salta, y un tercer grupo, que trabaja en Neuquén, que actualmente analiza el comportamiento del volcán Copahue.
El investigador afirmó, asimismo, que "desde Jujuy hasta Ushuaia no existen volcanes en actividad en territorio argentino, a excepción de los compartidos con el país vecino, que son hitos geográficos".
En Chile hay más de 200 volcanes activos, contabilizando los limítrofes y los del interior del país. La zona de mayor actividad está localizada al norte del paralelo 42, a la altura de El Bolsón en Argentina y coincide con la zona de Puerto Montt, El Frutillar, Villa Rica y Pucón, en Chile.
Síntomas de actividad volcánica
Un volcán activo es aquel que tiene un registro de erupciones volcánicas recientes o manifiesta ciertos síntomas que anuncian su posible actividad en cualquier momento. El movimiento suele evidenciarse a través de los escapes de vapores volcánicos o por el contacto del agua meteórica con las rocas magmáticas calientes o con el magma (más de 1000ºC de temperatura).
Otro de los síntomas de la actividad volcánica son los llamados microsismos. Los volcanes son monitoreados con sensores que detectan cuando el magma asciende entre las rocas de la corteza terrestre lo que genera microsismos. El grado y la magnitud de estos movimientos permiten anunciar y prevenir la actividad volcánica.
Sin embargo, los vapores de la erupción volcánica pueden constituir un peligro ya que dejan escapar dióxido de azufre y flúor, que al ser incorporados por las plantas, afectan luego la salud de los animales que las consumen.
Cabe recordar que el exceso de flúor en los huesos hace que los mismos vuelvan rígidos y quebradizos. Sin embargo "son escasos los registros de muerte o enfermedades provocados por vapores volcánicos, que como son más livianos que el aire suben rápidamente a las capas altas de la atmósfera", comentó.
En el caso particular del Hudson, el docente universitario explicó que, "a 16 años de la erupción no existen registros de que el volcán haya ocasionado el deceso de alguna persona. Sí produjo la muerte de animales debido a que la ceniza volcánica es muy porosa y de gran absorción. Por esta razón muchas ovejas quedaron empantanadas al acercarse a beber agua y murieron por falta de alimento o por haber ingerido cenizas que les obstruyó los intestinos".
No obstante, aseguró que la ceniza volcánica es el magma que estalla al salir del volcán y se fragmenta en finas partículas y "no es más riesgosa para la salud que las partículas de tierra en suspensión que arrastra en viento con frecuencia". En caso de una erupción o de ceniza transportada por el viento, lo aconsejable es protegerse en las viviendas hasta que calme el temporal de viento y luego continuar con la vida cotidiana, concluyó el geólogo Marcelo Marquez.
Fuente: Prensa Universidad UNPSJB